Plantarse en la puerta de un cine en día de ‘premier’ o pagar la costosa entrada de una discoteca de moda para atisbar desde la lejanía a los famosos que pueblan la zona VIP. Esas eran dos de las complicadas opciones que tenía el ciudadano común para ver en vivo y en directo la alta costura en horario nocturno. Hasta ahora. Porque gracias a la Fashion Nigth Out, celebrada el pasado jueves, las tiendas más lujosas de la capital (que no su mercancía) se hizo accesible a todos sin importar su capacidad adquisitiva.
El barrio de Salamanca, donde no falta ninguna de las firmas de renombre que se precien de tenerlo, vivió su particular ‘noche en blanco’ gracias a esta iniciativa de Vogue con la que se pretende acercar la moda a la calle y promocionar el turismo de compras. Demostraciones, aperitivos, exposiciones y actuaciones dieron un toque especial a las múltiples ’boutiques’ que conforman la ‘milla de oro’ en versión castiza. Y entre todas ellas destacó, como no podía ser de otra forma, la tienda de Chanel.
Desde París, los diseñadores de la marca francesa concibieron el ambiente que Grupo Alas se encargó de dar forma con la máxima precisión para que no faltara detalle. Haimas, alfombras y mobiliario para el catering en los que no faltó la imagen corporativa que hace distinguir al sello en todo el mundo cautivaron a los presentes tanto como el mejor de los vestidos o la más brillante de las joyas.





